Cómo el Profeta afrontó el problema del alcoholismo y la drogadicción (Parte 2)

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Después de esta introducción preparatoria, la cual duró varios años, la comunidad musulmana estaba lista para dejar por completo el consumo de embriagantes. Omar ibn Al Jattab, que Al-lah Esté complacido con él, nos expresó con sus palabras el deseo que tenían los musulmanes de que la orden de la prohibición llegara pronto, dijo: “¡Oh Al-lah! Acláranos de una vez el juicio en cuanto a los embriagantes”. [An-Nasai’, Ahmad y Al Hakim] Finalmente, Al-lah, el Omnisciente y Todopoderoso, Reveló (lo que se interpreta en español): {¡Oh, creyentes! Los embriagantes, los juegos de apuesta, los altares [sobre los cuales eran degollados los animales como ofrenda para los ídolos] y consultar la suerte valiéndoos de flechas son una obra inmunda de Satanás. Absteneos de ello y así tendréis éxito.} [Corán 5:90] 

‘A’ishah, que Al-lah Esté complacido con ella, nos expresa con sus palabras que este problema, el alcoholismo, estaba bien arraigado en la sociedad y que, de no haber sido por la gradualidad que hubo antes de su prohibición, la gente no lo hubiera dejado, dijo: “…si hubiera dicho desde el principio: “No consuman embriagantes”, seguro que la gente habría respondido: “No, seguiremos bebiéndolas siempre’”. [Bujari]
 
Sin embargo, la forma progresiva con la que se llegó a la prohibición definitiva, y la educación impartida por el Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, a sus Sahabah, que Al-lah Esté complacido con todos ellos, centrándose en la importancia de que cada uno de ellos tuviera presente que Al-lah siempre lo Veía y Estaba bien Informado de lo que se hacía en privado y en público, dio resultados maravillosos. Anas ibn Mailik, que Al-lah Esté complacido con él, nos relata qué pasó cuando se prohibieron las sustancias embriagantes y cómo respondieron los Sahabah, dijo: “Yo estaba sirviendo bebida para una gente en la casa de Abu Talhah el día en que se prohibieron los embriagantes. Su bebida alcohólica había sido preparada con dátiles secos y frescos. En ese momento, un pregonero hacía un anuncio, y Abu Talhah me dijo: ‘Sal y mira’. Salí, y he aquí que el pregonero anunciaba: ‘Atención, los embriagantes han sido declarados ilícitos’. Entonces, todo el licor que la gente guardaba fue derramado, y se corría por las veredas de Medina. Abu Talha me dijo: ‘Sal y derrama el que tenemos’, y lo hice. Algunos dijeron: ‘Fulano y fulano murieron habiendo consumido embriagantes’. [Dijo (el narrador): ‘No sé si esto es parte del relato de Anas’]. Entonces Al-lah, Exaltado y Majestuoso, Reveló  (lo que se interpreta en español): {Quienes crean y obren rectamente no serán reprochados por lo que hayan disfrutado [anteriormente de lo ilícito], siempre que teman a Al-lah [acatando Sus órdenes], crean y obren rectamente, luego teman a Al-lah [manteniéndose firmes en el acatamiento de Sus órdenes] y crean, luego teman a Al-lah [acercándose a Él] y hagan el bien. Al-lah Ama a los benefactores.} [Corán 5: 93]” [Bujari y Muslim]
 
El proceso seguido por el Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alaihi wa sallam, para poner punto final al consumo de este tipo de sustancias fue bien claro. Inicialmente, se dedicó a educar a los Sahabah en la fe, en la conciencia de las obligaciones que tenían para con Al-lah, y en infundirles la Taqwa (temor reverencial a Al-lah). Seguidamente, tras la prohibición, hizo todo lo que estuvo a su alcance para alejarlos de esta mala costumbre y prevenir que recayeran, por eso encontramos varios Hadices en los que se ilustró sobre los perjuicios para la persona que tuviera cualquier contacto con los embriagantes, dijo el Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam: “No consuman embriagantes, pues estos son la llave que abre la puerta a todo mal” [Ibn Mayah y Al Hakim], y dijo también: “Que Al-lah Maldiga los embriagantes, a quienes los ingieren, los sirven, los comercializan, los producen, los cargan y a los que invitan a que se consuman”. [Abu Dawud, At-Tirmidhi, Ibn Mayah y Ahmad]
 
El Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, siguiendo las instrucciones que Al-lah le Inspiraba y Revelaba, nunca cerró las puertas del arrepentimiento y de una nueva oportunidad para todos aquellos que incurrieran en este horrible pecado. Como en el Corán, encontramos que en sus palabras, además de advertir del terrible castigo que corresponde a quien caiga en esta pesadilla en esta vida y la del más allá, hay misericordia para el que recapacite, dijo: “Quien consuma embriagantes y se emborrache, no se le aceptará la oración durante cuarenta días; y si muere, se merecerá el Infierno por morada final. Sin embargo, si se arrepiente sinceramente, Al-lah lo Perdonará. Si reincide, consume embriagantes y se emborracha nuevamente, no se le aceptará la oración durante cuarenta días; y si muere, se merecerá el Infierno por morada final; pero si se arrepiente sinceramente, Al-lah lo Perdonará. Si reincide, consume embriagantes y se emborracha nuevamente, no se le aceptará la oración durante cuarenta días; y si muere, se merecerá el Infierno por morada final. Pero si se arrepiente sinceramente, Al-lah lo Perdonará. Si reincide, consume embriagantes y se emborracha nuevamente, no se le aceptará la oración durante cuarenta días; y si muere, se merecerá el Infierno por morada final. Pero si se arrepiente sinceramente, Al-lah lo Perdonará. Si vuelve a incurrir ya no se le perdonará y Al-lah le Hará que beba en el fuego el extracto de la gente del Infierno”. [Abu Dawud, At-Timridh, Ad-Darami y Ahmad]
 
 
 
 
 
 

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