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La virtud de la paciencia (parte 1 de 2)

La virtud de la paciencia (parte 1 de 2)

En repetidas ocasiones he escuchado frases como “yo soy así de explosiva y no puedo hacer nada”, “si Al-lah me hizo impaciente, por algo será”, pero lo cierto es que Al-lah, Glorificado sea, y Su Profeta Muhammad nos han recomendado la paciencia.
La paciencia es una de las virtudes que más recomendó el Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, siempre dijo que cuando el creyente es paciente obtiene grandes beneficios, y Al-lah, Glorificado sea, nos invita muchas veces a ser pacientes: {¡Oh, creyentes! Busquen ayuda en la paciencia y la oración; que Al-lah está con los pacientes} [Corán 2:153].
Además, hemos escuchado numerosos hadices que nos instan a ser pacientes, como el siguiente: “Qué maravilloso es el caso del creyente, pues sus asuntos son todos buenos, y esto se aplica solamente al creyente. Si le sucede algo bueno, agradece por ello y eso es bueno para él. Si le sucede algo malo, lo tolera con paciencia y eso es bueno para él” (Muslim).
Hay un dicho árabe que sostiene: “La paciencia y la victoria son hermanas gemelas”, pues la una no viene sin la otra. Sin embargo, la paciencia no es algo que se obtiene de un día para otro, aun para las personas que nacen con una inclinación natural a ser pacientes, esto no es suficiente, sino que es necesario cultivar la paciencia, al igual que cualquier otra virtud. A continuación, les compartiré unos cuantos consejos al respecto.
Siembra paciencia
Piensa en las virtudes como pequeñas semillas, todos tenemos las semillas de las virtudes y los defectos en nuestro interior, son parte de nosotros, y es nuestra responsabilidad escoger esas semillas y sembrarlas.
Pero imagina que tienes un número de semilleros determinado, no puedes simplemente sembrar todas tus cualidades o todos tus defectos, debes escoger, y lo hacemos, de manera consciente e inconsciente, a lo largo de nuestra vida.
Si eres alguien impaciente, intranquilo, impetuoso, irritable, iracundo o explosivo, es que has escogido esas semillas y las has cultivado, entonces no hay sitio para sembrar la paciencia, así que el primer paso es hacer un espacio en el semillero. ¿Cómo lo hago? A través de la conciencia y la decisión.
Tomar conciencia es analizarte y reconocer los defectos de tu personalidad que son contrarios a la paciencia; qué de lo que has cultivado es necesario dejar marchitar, dejar que se vaya de tu vida, de tu corazón, de tu personalidad.
También hay que decidirse a cambiar para hacer de la paciencia un hábito; a pesar de lo fácil que se lee, es realmente difícil lograrlo, porque el cambio requiere disciplina y fuerza de voluntad, dos cosas que también hay que esforzarse por cultivar.
Para lograr sembrar, haz una lista de tus actitudes que interfieren con tu paciencia. Puede ser solo una, como “ser explosivo”, o muchas: ser explosivo, ser gritón, permanecer de malgenio, estresarse con facilidad, etc. Luego piensa: ¿cuál de estas actitudes puedo eliminar por mi propia cuenta?
Continúa en la patte 2

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