La guía profética sobre cómo tratar a los jóvenes - III

  • Fecha de publicación:20/02/2013
  • Sección:Jóvenes
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 Además, al ordenarles a los niños a obedecer a Al-lah, Glorificado sea, y realizar buenas obras (y acostumbrarlos a hacer esto), el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, nos instruyó acerca de la necesidad de proteger a los niños de caer en cosas prohibidas.

En un hadiz (narración) en la autoridad de Abu Musa Al Ash’ari, que Al-la esté complacido con él, el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, dijo: “Vestir seda y oro ha sido prohibido para los hombres de mi nación, y está permitido para sus mujeres”. (At-Tirmidhi) A pesar de que esta orden está dirigida principalmente a los hombres adultos, lo que excluye a los niños, el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, se refería al género masculino en general, no sólo a aquellos responsables por sus actos.

Abu Hurairah, que Al-la esté complacido con él, dijo que Al Hasan ibn 'Ali, que Al-lah esté complacido con ambos, tomó uno de los dátiles de la Sadaqah (caridad) y lo puso en su boca. El Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, le dijo: “¡Kaj, Kaj! (una palabra para regañar) Escúpelo, ¿no sabes que no debes comerte la Sadaqah?” (Bujari y Muslim)

Sin embargo, cuando un niño es culpable de cometer un error, uno escucha voces que se oponen al regaño, argumentando que el niño es aún joven y no es responsable de sus actos. Aunque el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, era plenamente consciente de este hecho, él, sallallahu ‘alaihi wa sallam, no excusaba ni justificaba un acto incorrecto. Abu Al Hawra’, que Al-la lo tenga en Su misericordia, dijo: “Le pregunté a Al Hasan ibn ‘Ali, que Al-la esté complacido con ambos, qué recordaba del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam. Me dijo: ‘Recuerdo que tomé uno de los dátiles de As-Sadaqah y lo puse en mi boca. El Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, lo sacó de mi boca con la saliva (aún en él), y lo devolvió a los dátiles. Algunas personas dijeron: ‘¡Oh, Mensajero de Al-lah!, ¿qué [importa] si le dejas ese dátil al niño?” El Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, dijo: ‘La Sadaqah no nos está permitida a nosotros, la familia de Muhammad’ ”. (Ahmad)

Ibn ‘Umar, que Al-la esté complacido con ambos, también narró que cuando el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, vio a un muchacho que tenía parte de su cabello rasurado y parte crecido, prohibió (a los demás) que hicieran eso y dijo: “Aféitenlo todo o déjenlo crecer todo”. (Abu Dawud)

Por lo tanto, el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, les ordenó que no hicieran Qaza’ (afeitarse parte del cabello y dejarse crecido el resto), y dirigió esta orden a todos ellos, sin tener en cuenta que este muchacho no era Mukal-laf (es decir, no estaba en edad de rendir cuentas por sus actos). Un pecado es un pecado, independientemente de quién lo cometa, ya sea un niño o un adulto, pero la cuestión del castigo varía en consecuencia.

Los padres deben cuidar a sus hijos para que no hagan malas obras, ya que así es como los Compañeros del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, percibieron estos hadices y actuaron en concordancia. Abdul-lah ibn Mas’ud, que Al-la esté complacido con él, por ejemplo, cuando vio que uno de sus hijos hacía alarde de una camisa de seda que llevaba puesta, rasgó la camisa y le ordenó al niño que fuera con su madre y le pidiera que lo vistiera con otra camisa. [Abdur-Razzaq, Sahih]

Finalmente, es muy importante para los padres poner a este asunto la mayor atención y mantener a sus hijos alejados de todos los actos prohibidos. Por ejemplo, los hombres no deben vestir ropas femeninas y viceversa, el corte de pelo de las niñas no debe ser similar al de los niños (ni imitar los cortes de pelo que son populares entre los incrédulos) y viceversa; los niños no deben lucir cadenas de oro, y así sucesivamente.

Para terminar, los eruditos musulmanes están de acuerdo en el hecho de que los tutores deben mantener a sus niños alejados de lo que está prohibido para los adultos. El Shaij Al Islam Ibn Taimiah, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo: “Un adulto no sólo debe evitar caer en actos prohibidos, sino que debe también evitar que sus niños caigan en ellos; debe ordenarles realizar las oraciones a los siete (años) y debe castigarlos si se niegan a hacerlas a los diez (años). Por otra parte, ¿cómo puede ser admisible para él vestirse con lo que ha sido prohibido?”

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