La madre de Musa, la promesa de Al-lah

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Al-lah Cumple Sus promesas
Cada momento de la vida de Musa (Moisés), la paz sea con él, fue cuidadosamente predeterminado de acuerdo a un destino específico. Ni el lugar ni el año de su nacimiento ni la gente por la que estaba rodeado ni su madre o padre fueron designados de acuerdo a su propia elección. Fue Al-lah Quien Ordenó y Creó cada uno de estos factores. Este hecho también fue proclamado por el Profeta Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, quien dijo: “Todo es por decreto, incluso la incapacidad o la habilidad”. [Muslim]
Una reflexión profunda sobre estos incidentes nos permitirá tener una mejor comprensión de cómo cada momento de nuestras vidas está limitado dentro de nuestro destino. Mediante numerosos ejemplos, la historia de Musa, la paz sea con él, nos permite contemplar el significado y las implicaciones de nuestro destino. En los numerosos detalles de su historia, Al-lah nos Recuerda que la vida de un individuo, así como la vida de todos los seres humanos y del universo en su conjunto, está limitada dentro del destino que Él Ha ordenado.
Tal como Musa flotó en el Nilo en cumplimiento con su destino, así el Faraón y su familia llegaron al lugar donde encontrarían lo tenían que encontrar. De los versos relacionados con este tema aprendemos que la familia del Faraón actuó exactamente como había sido revelado previamente a la madre de Musa, es decir, ellos tomaron a Musa bajo su cuidado sin saber lo que el futuro les traería, como se menciona en el Corán (lo que se interpreta en español): {Hicimos que lo recogiera la gente del Faraón para que [sin saberlo] se convirtiera en su enemigo y fuese un pesar para ellos. Por cierto que el Faraón, Haman y sus huestes eran pecadores. La mujer del Faraón dijo: [Este niño] Será mi alegría y la tuya, no le matéis. Puede que nos beneficie. ¡Adoptémoslo! Y ellos no presentían [que él sería su destrucción].} [Corán 28:8-9]
Y así, el Faraón y su familia, completamente inadvertidos de lo que el destino tenía preparado para ellos, encontraron a Musa y lo adoptaron como suyo. De hecho, ellos decidieron quedarse con él con la esperanza de que algún día fuera de algún beneficio para ellos.
Mientras tanto, la madre de Musa estaba preocupada por su hijo, ya que no sabía qué había pasado con él. Para hacer frente a esta situación, Al-lah fortaleció su corazón. Dice Al-lah en el Corán (lo que se interpreta en español): {La madre de Moisés sintió un vacío en su corazón y estuvo a punto de revelar la verdad. Pero Afianzamos su corazón [infundiéndole paciencia] para que fuera una verdadera creyente. Y le dijo [la madre de Moisés] a su hija: Sigue sus rastros; y ella lo veía de lejos sin que se dieran cuenta. No Permitimos que ninguna nodriza pudiera amamantarlo. Dijo [la hermana de Moisés]: ¿Acaso queréis que os indique una familia que puede encargarse de cuidarlo y aconsejarlo para su bien? Y así se lo devolvimos a su madre como nodriza para que se alegrara y no se entristeciera demasiado por la separación, y para que supiera que lo que Al-lah Promete se cumple; pero la mayoría [de los hombres] lo ignoran.} [Corán 28:10-13]
El pequeño Musa rechazó a todas las nodrizas, es decir, no tomó su leche porque, de acuerdo con el destino trazado para él, Al-lah le Había ordenado beber solo la leche de su propia madre. Esto arroja luz al hecho de que todo lo que los seres humanos desean está también de acuerdo con el destino Ordenado por Al-lah. Como había sido revelado a su madre, el Profeta Musa, la paz sea con él, finalmente retornó a su propia familia.
En la historia de Musa, Al-lah enseña que Él a menudo Crea lo que parece ser una situación difícil, sin una salida aparente, y que los eventos que son percibidos como adversidades pueden convertirse en bendiciones maravillosas. Una madre, temiendo por la amenaza de que su bebé sea asesinado por crueles soldados, lo deja flotando en las aguas de un río para poder salvarlo. El niño es luego adoptado por la familia más poderosa del país, quienes finalmente regresan al bebé nuevamente con su madre ya que él rechazó a todas las otras nodrizas… Cada uno de estos eventos es un milagro en sí mismo, demostrando la máxima perfección en el destino Decretado por Al-lah. Para los creyentes, cada detalle del destino eventualmente se torna en una bendición. Como se puede ver en el ejemplo antes mencionado, a veces Al-lah Prepara tales bendiciones para nosotros mediante las más inesperadas circunstancias.
 

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