Reglamentos relacionados con las bromas

  • Fecha de publicación:22/03/2009
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El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, confortaba a sus compañeros y les daba ánimos; Anas, que Al-lah Esté complacido con él, narró: “El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, una vez vio a mi hermano menor extremadamente contrariado, así que le preguntó: ‘¿Por qué veo a Abu ‘Umair tan triste , (un apodo divertido que le había puesto)?’ La gente respondió: ‘Su pájaro se murió’. Entonces él, sallallahu ‘alayhi wa sallam, le preguntó a manera de consolación: ‘¡Oh, Abu ‘Umair! ¿Qué pasó con tu pájaro?’” [Ahmad y At-Tirmidhi]

 
El Imam At-Tirmidhi, que Al-lah le Dé Su perdón, dijo: “Se puede deducir lo siguiente de esta narración: Que el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, bromeaba con sus compañeros, que le puso al niño un apodo divertido, y que está permitido darle a un niño un pájaro como mascota”.
 
Abu Hurairah, que Al-lah Esté complacido con él, narró que la gente le dijo al Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam: “Tú bromeas con nosotros”. Él, sallallahu ‘alayhi wa sallam, respondió: “Ciertamente lo hago; pero solo digo lo que es verdad”. [Ahmad y At-Tirmidhi]
 
Anas, que Al-lah Esté complacido con él, narró que un hombre fue ante el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, y le dijo: “Dame un animal para cabalgar”. El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, respondió: “Te daré el hijo de una camella”. El hombre dijo asombrado: “¿Qué puedo hacer con el hijo de una camella (pensando que le iba a dar una camello demasiado pequeño para ser montado)?” A lo que el Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: “¿Qué es lo que las camellas conciben excepto camellos (es decir, que todo camello, incluso si ya está completamente desarrollado, es el producto de una camella)?” [Abu Dawud y At-Tirmidhi]
 
Anas, que Al-lah Esté complacido con él, narró: “Había un beduino llamado Zahir, a quien el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, amaba mucho, aunque era muy feo. Un día, el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, se acercó a él por detrás mientras estaba vendiendo una mercancía, lo abrazó y bromeó con él diciendo: ‘¿Quién comprará a este esclavo?’ Zahir respondió: ‘No obtendrás mucho por alguien como yo’. El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: ‘Pero tú eres precioso a la vista de Al-lah’”. [Ahmad]
 
Al Hasan, que Al-lah Esté complacido con él, reportó: “Una mujer anciana se presentó ante el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, y dijo: ‘¡Oh, Mensajero de Al-lah! Pide a Al-lah que me Permita entrar en el Paraíso’. Él, sallallahu ‘alayhi wa sallam, respondió: ‘No entrarán en el Paraíso mujeres viejas’; luego salió para rezar. Cuando regresó, su esposa ‘A’ishah, que Al-lah Esté complacido con ella, dijo: ‘La anciana encontró difícil de soportar lo que dijiste’. Él, sallallahu ‘alayhi wa sallam, respondió: ‘Al-lah Rejuvenecerá a todas las mujeres del Paraíso antes de permitirles entrar’”. [At-Tabarani] En otra narración auténtica el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, nos informa que todas las personas del Paraíso, hombres y mujeres, serán de 33 años de edad.
 
Todas estas narraciones demuestran que el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, bromeaba; mientras que existen otras narraciones en las que aclaraba ciertas cosas que el creyente no debe hacer al bromear. Por ejemplo, cierta vez un grupo de sus compañeros escondieron una flecha que pertenecía a otro compañero, la cual guardaba para defenderse, mientras estaba durmiendo. Cuando despertó se sobresaltó por su pérdida, así que los compañeros se rieron. Luego, el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, les preguntó: “¿Qué los hace reír?” Ellos respondieron: “Nada, es solo que tomamos la flecha de este hombre y eso lo asustó”. El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, entonces dijo: “No está permitido para un musulmán asustar a su compañero musulmán”. [Ahmad y Abu Dawud]
 
Abu Umamah, que Al-lah Esté complacido con él, narró que el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: “Le garantizo una morada en medio del Paraíso para quien abandone la mentira, incluso (si la mentira es) en broma”. [Abu Dawud] Por lo tanto, no está permitido mentir ni asustar a los compañeros musulmanes, aún si es en broma.
 
El reglamento de las bromas
 
Bromear es un tema que debe ser regulado por los textos de la religión, y muchos de los eruditos, como el Imam Al Mawurdi y el Imam Al Ghazi, que Al-lah les Dé Su perdón, han abordado este tema y establecido ciertas reglas que han deducido de estos textos, tales como las siguientes:
 
·         No bebe incluir desprestigiar o calumniar a otros.
·         No deben ser hechas excesivamente, al extremo de hacer que una persona pierda su dignidad, ridiculizándolo ante los demás y eventualmente causando que lo desprecien.
·         No deben incluir términos inmorales.
·         No debe resultar en odio, resentimiento o peleas.
·         No debe causar daño a los demás.
 
Declaraciones respecto a las bromas
 
‘Umar Ibn ‘Abdul ‘Aziz, que Al-lah le Dé Su perdón, dijo: “Eviten bromear excesivamente, ya que esto es una tontería que lleva al odio”.
 
Maisor Ibn Al Hakam, que Al-lah le Dé Su perdón, fue preguntado acerca de bromear y respondió: “Bromear excesivamente carcome la dignidad de una persona, como el fuego consume la madera seca”.
 
Un sabio erudito dijo cierta vez: “Quien bromea excesivamente pierde su dignidad, aumenta el número de sus enemigos y pierde su sabiduría”.
 
Otro dijo: “Bromear demasiado puede (eventualmente) llevar a la muerte (es decir, asesinando)”.
 
Por otro lado, no hay problema si uno bromea moderadamente. Por ejemplo, uno puede estar en un grupo de estudio y notar que los estudiantes no son entusiastas. Si uno juega una broma bajo esas circunstancias para así refrescar sus mentes, ciertamente puede ser algo loable.
 
Por lo tanto, una broma debe ocurrir cuando hay necesidad de ello; es exactamente como cuando ponemos sal en la comida: si es muy poca la comida no tiene sabor, y si es demasiada la comida se arruina.
 
Las bromas del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam
 
Umm Aiman, que Al-lah Esté complacido con ella, cierta vez se presentó ante el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, por un asunto relacionado con su esposo. Él, sallallahu ‘alayhi wa sallam, le preguntó: “¿Quién es tu esposo?” Ella respondió: “Fulano de tal”. Él, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: “(Él es) aquel cuyos ojos tienen blancura”. Ella respondió: “Oh, Mensajero de Al-lah, sus ojos no tienen blancura”. Él, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: “Ciertamente sus ojos tienen blancura”. Ella dijo: “Oh, Mensajero de Al-lah, juro por Al-lah que no es así”. Entonces él, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: “Toda persona tiene blancura en sus ojos”. En otra narración, ella volvió a su casa y miró los ojos de su esposo, así que él preguntó: “¿Qué pasa contigo?” El Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, me informó que tienes blancura en tus ojos”. Él respondió: “¿No ves que lo blanco de mis ojos es más grande que el negro?” Ella no se había dado cuenta que el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, estaba bromeando y no prestó atención al hecho de que se estaba refiriendo a algo que toda persona normal tiene. 
 
Es muy normal entre las co-esposas que sientan celos unas de otras, y las esposas del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, no eran diferentes en este sentido. Él, sallallahu ‘alayhi wa sallam, por eso bromeaba con ellas para quitar la tensión resultante de dichos celos.
 
Anas, que Al-lah Esté complacido con él, reportó: “Cierta vez, el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, estaba en la habitación de ‘A’ishah, que Al-lah Esté complacido con ella, cuando otra de sus esposas le envió un plato de comida. Esto enfureció a ‘A’ishah, quien se puso celosa debido a que la comida fue enviada cuando era su turno de estar con el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam. Por tanto ella, que Al-lah Esté complacido con ella, tomó el plato y lo arrojó, haciéndolo pedazos. Entonces el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, reunió la comida y los pedazos del plato roto y dijo (bromeando): “Tu madre (es decir, la madre de los creyentes) se ha puesto celosa”., sallallahu ‘alayhi wa sallam, le ordenó que reemplazara el plato roto enviándole uno de los suyos a la esposa de quien había roto el plato”. [Bujari] Entonces ella, que Al-lah esté complacido con ella, se arrepintió por lo que había hecho y le preguntó cómo expiar por el error, así que él
 
Las bromas de los Salaf, que Al-lah les Dé Su perdón
 
El Imam Al Bujari, que Al-lah le Dé Su perdón, mencionó en su libro Al Adab Al-Mufrad: “Los Compañeros solían jugar lanzándose cáscaras de sandía unos a otros, pero cuando era tiempo de ser serios, eran verdaderos hombres”.
 
An-Nuj’i, que Al-lah le Dé Su perdón, fue preguntado acerca de los Compañeros: “¿Ellos bromeaban?” Él, que Al-lah le Dé Su perdón, respondió: “Sí, pero la fe estaba profundamente enraizada en sus corazones, como las montañas”.
 
‘Umar, que Al-lah Esté complacido con él, dijo: “Me agrada un hombre que actúa como un niño cuando está con su familia; pero cuando está involucrado en un tema serio, actúa como un verdadero hombre”. Esto significa que se humilla a sí mismo y actúa suave y afectuosamente con su familia, ya que las mujeres deben ser tratadas de esta manera.
 
Existen varios relatos respecto al humor del Imam Ash-Shu’bi, que Al-lah le Dé Su perdón, quien era un sabio eminente y famoso por tener un agudo sentido del humor. Una vez vino un hombre y le preguntó: “¿Cómo debo lavar mi barba durante la ablución?” Él, que Al-lah le Dé Su perdón, respondió: “Pasando tus dedos a través de ella”. El hombre dijo: “Temo que no se moje lo suficiente”. Él, que Al-lah le Dé Su perdón, le dijo: “Si temes que no se moje lo suficiente, entonces remójala toda la noche”.
 
En otro incidente un hombre le preguntó: “¿Cuál es el nombre de la esposa de Satanás?” Él, que Al-lah le Dé Su perdón, respondió: “Yo no asistí a su matrimonio”.
 
Un hombre le dijo al Imam Abu Hanifah, que Al-lah le Dé Su perdón: “Cuando me quito la ropa y me sumerjo en el río para realizar el Ghusul (el baño ritual), ¿debo dirigirme hacia la Qiblah?” Él, que Al-lah le Dé Su perdón, respondió: “Te recomiendo que te dirijas hacia tu ropa, no sea que alguien se la robe”.
 
El criterio de bromear
 
El Islam ha establecido ciertos criterios para que bromear sea permitido, los siguientes son algunos de ellos:
 
  1. Decir solo lo que es verdad: Si observamos las narraciones antes mencionadas, veremos que el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, nunca dijo una palabra que no sea verdad. Así es como deben ser las bromas, sin mentir y sin inventar historias solo para hacer reír a otros. El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, nos advirtió contra esto, diciendo: “¡Ay de quien miente a las personas solo para hacerlos reír! ¡Ay de él! ¡Ay de él!” [Abu Dawud y At-Tirmidhi]
  2. Que no incluya calumniar.
  3. Que no incluya desprestigiar.
  4. Que sea hecho en el tiempo apropiado; por ejemplo, no se debe bromear durante una lectura relacionada con la amonestación o cuando se está recordando a otros acerca de la muerte. Tampoco se debe bromear cuando se está en grupos de estudio donde todos están atentos y serios.
  5. No bromear en exceso.
  6. No dañar o atemorizar a otros.
  7. No incluir lenguaje o acciones inmorales.
  8. No burlarse de ningún aspecto de la religión.
  9. No jugar bromas a los niños o con quienes no tienen uso de razón.
  10. Considerar los sentimientos de los demás y no avergonzarlos solo para que los demás se rían. Esto está prohibido y está incluido entre las prohibición general de burlarse de los demás.
  11. No hacer bromas sobre los sabios del Islam, los ancianos y las personas honorables. Bromear con tales personas es un insulto hacia ellos y refleja irrespeto.
  12. No incluir risas excesivas o cosas que las provocan; el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: “No se rían demasiado, ya que las risas excesivas matan el corazón”. [At-Tirmidhi, Ibn Mayah y Ahmad]

No hacerlo hasta el punto de afectar nuestro estatus entre la gente.

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