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    Origen pagano de la Semana Santa (Parte 2)

    • Fecha de publicación:29/03/2015
    • Sección:Semana santa
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    Introducción

     
    En el Islam está prohibido celebrar cualquier festividad o acontecimiento que tenga orígenes paganos o que no tengan una evidencia en los textos de las fuentes del Islam: El Corán y la Sunnah.
     
    Dice Al-lah (lo que se interpreta en español): {Y dijeron: Hemos matado al Mesías, Jesús hijo de María, el Mensajero de Al-lah. Pero no lo mataron ni lo crucificaron, sino que se les hizo confundir con otro a quien mataron en su lugar. Quienes discrepan sobre él tienen dudas al respecto. No tienen conocimiento certero sino que siguen suposiciones, y ciertamente no lo mataron.} [Corán 4:157], al comparar este versículo del Sagrado Corán con las diferentes celebraciones que se llevan a cabo durante la Semana Santa, en especial las de la Iglesia Católica, el musulmán y el honesto buscador de la verdad no pueden sino extrañarse y cuestionar la autenticidad de dichos actos. Un argumento común presentado por quienes apoyan estas tradiciones disfrazadas de formas de culto, es que las mismas no tienen relación alguna con el paganismo y que están sustentadas por la Biblia y la tradición cristiana. También, alegan que los musulmanes y los críticos, al no creer en la autenticidad absoluta de la Biblia, carecen de autoridad para defender sus argumentos.
     
    Es en este sentido que vemos conveniente reproducir la opinión de seguidores del cristianismo y la Biblia que se oponen y denuncian a la vez, con evidencias históricas y escriturales consideradas válidas por la tradición judeocristiana, la celebración de la Semana Mayor.
     
    La pascua pagana
     
    Otra costumbre de la Pascua es la celebración del culto “al amanecer”. La opinión común es que este servicio en honor de Cristo es debido a que él resucitó en la mañana del Domingo de Pascua, ¡al salir el sol! Pero ya hemos visto que la resurrección de Cristo no ocurrió al amanecer, ya que siendo aún oscuro María Magdalena llego al sepulcro el primer día de la semana (Jn. 20: 1). En cambio, había un tipo de culto pagano al amanecer conectado con la “adoración al sol”.
     
    En el Antiguo Testamento, el pueblo escogido por Dios fue llevado en cautiverio a Babilonia debido a su mezcla de paganismo y el culto al sol. Dios les indicó esto por medio de Ezequiel. “Y me llevó al atrio interior del templo. A la entrada del templo, entre el vestíbulo y el altar, había unos veinticinco hombres que estaban mirando hacia el oriente y adoraban al sol, de espaldas al templo del Señor.” (Ezequiel 8: 16). Aquí vemos que el pueblo que había conocido a Dios, había permitido que esta mezcla de culto solar entrara y corrompiera su culto al verdadero Dios.
     
    Los ritos relacionados con el amanecer -en una u otra forma- eran conocidos en infinidad de naciones. Los que construyeron la Esfinge en Egipto, lo hicieron para que cuidase del nacimiento del sol al Oriente. Desde el monte Fuji-Yama (Japón) se dan oraciones cara al Oriente, “Los peregrinos oran a su sol naciente, mientras escalan los lados de la montaña… A veces se pueden ver cientos de peregrinos que van a Shinto en sus túnicas blancas saliendo de sus sombrillas y cantando al sol naciente” (La Historia del Culto Mundial, pág. 330). Y los mitraistas paganos de Roma, a los cuales ya hemos mencionado, se reunían al amanecer en honor de su dios solar.
     
    Volviendo al capítulo ocho de Ezequiel, cuando el profeta vio a 25 hombres mirando hacia el Oriente al amanecer, no pensaban que importaba mucho que su costumbre estuviera mezclada con otro culto. Pero debido a esto, Dios dijo a Ezequiel: “Me dijo: «Hijo de hombre, ¿ves esto? ¿Tan poca cosa le parece a Judá cometer tales abominaciones, que también ha llenado la tierra de violencia y no deja de provocarme? ¡Mira cómo me enardecen, pasándome por la nariz sus pestilentes ramos!” (Vers. 17).
     
    Este rito de poner hedor en las narices era también relacionado con el amanecer del sol en el Oriente. Este era un rito idolatra de ponerse una rama al amanecer en la nariz mientras entonaban himnos al sol naciente (Fausset, pág. 304). ¿Hay alguna indicación de que estos servicios fueron conducidos durante la “Primavera”? Sí, sí la hay. En realidad, el mismo nombre de “Easter” (Pascua) viene de la diosa de la “Primavera”. De esta palabra sajona tenemos en español la palabra “Este”, que es el lugar donde nace el sol.
     
    En Ezequiel 8: 14, leemos: “Y he aquí mujeres que estaban sentadas lamentando por (el dios) Tamuz”. Y luego en los versículos siguientes, Ezequiel vio los ritos al sol. De modo que incluso la gente que conocía a Dios, se había mezclado con la religión de Babilonia, lamentando con Ishtar, la “madre”, al dios Tamuz muerto, su hijo. Esto era parte del festival de primavera (el renacimiento de la nueva vida de la vegetación, etc.), representando así, la venida del dios Tamuz desde el fondo de la tierra. Y juntamente conectando con estas festividades primaverales, estaban los ritos en los cuales los hombres miraban hacia el Este, al sol naciente. La Enciclopedia Británica dice: “El Cristianismo incorporó en su celebración de la gran fiesta cristiana muchos de los ritos y costumbres paganos del festival de primavera idólatra” (Tomo 7, pág. 859, artículo “Easter”).
     
    La evidencia es clara: la presente costumbre de la Semana Santa no es cristiana. Sus costumbres son simplemente una mezcla de paganismo con cristiandad. Algunos creen que podemos tomar estas costumbres y usarlas para dar honor a Cristo. Después de todo, alegan ellos, ¿no piensa la mayoría de los cristianos en Cristo durante esta temporada? A pesar de que los paganos adoraban al sol de cara al Este, ¿no pueden los cultos de Pascua al amanecer ser en honor de la resurrección de Cristo? ¿No resucitó verdaderamente el Señor el domingo por la mañana? Y a pesar de que el huevo era usado por los paganos, ¿no podemos continuar con su uso para simbolizar la gran roca redonda que estaba en frente de la tumba? En otras palabras, algunos creen que podemos tomar todas estas ideas y creencias paganas y en vez de aplicarlas a dioses falsos, usarlas para dar gloria a Cristo. A primera vista, parece ser un buen razonamiento, ¡pero esta idea de añadir costumbres paganas al culto cristiano, está absolutamente condenada por la Biblia! Aquí está lo que en ella se menciona: “Cuídate de no seguir su ejemplo y caer en la trampa de inquirir acerca de sus dioses. No preguntes: "¿Cómo adoraban estas naciones a sus dioses, para que yo pueda hacer lo mismo?" No adorarás de esa manera al Señor tu Dios, porque al Señor le resulta abominable todo lo que ellos hacen para honrar a sus dioses. ¡Hasta quemaban a sus hijos e hijas en el fuego como sacrificios a sus dioses! Cuídate de poner en práctica todo lo que te ordeno, sin añadir ni quitar nada.” (Deut. 12: 30-32). Claramente entonces, nuestro Dios no quiere que añadamos ni quitemos nada a su culto más allá de lo que Él mismo ha establecido. Él no quiere que usemos costumbres y ritos que los paganos usaron, aunque arguyamos que es en Su honor.
     
    La Cuaresma
     
    Habiendo adoptado el festival pagano de primavera de Ishtar o Easter en la Iglesia, fue natural el adoptar también la antigua costumbre del “ayuno” que precede al festival de primavera. Este periodo de cuarenta días antes de la Pascua, se conoce como Cuaresma. En tiempos pasados estos cuarenta días eran observados con llantos, ayuno y maceraciones por el dios Tamuz -a fin de renovar sus favores- para que saliera del centro de la tierra, terminara el invierno y causara el principio de la primavera. De acuerdo a las antiguas leyendas, el dios Tamuz tenía cuarenta años cuando fue muerto por un cerdo salvaje. Así que cuarenta días -uno por cada año que vivió en la tierra- fueron designados para “llorar por el dios Tamuz”. La observación de este periodo en honor este dios no solamente era conocida en Babilonia, sino también por los fenicios, los egipcios y por un tiempo, incluso entre el pueblo escogido por Dios cuando cayó en apostasía (Ez. 8).
     
    Cuarenta días de abstinencia o Cuaresma era conocido y practicado por los adoradores del demonio en el Kurdistán, quienes heredaron la costumbre primaveral de sus maestros, los babilonios (Las Dos Babilonias, pág. 104). Esta costumbre era conocida también entre los paganos mexicanos, los cuales acostumbraban a tener “ayuno de cuarenta días en honor al sol” (Indagaciones mexicanas, pág. 404, Vol. 1, Humboldt). “Entre los paganos -dice Hislop- esta Cuaresma parece haber sido indispensable antes del gran festival anual en memoria de la muerte y resurrección del dios Tamuz” (Las Dos Babilonias, pág. 105).
     
    Cuando el paganismo y el cristianismo fueron mezclados, poco a poco la Cuaresma pagana fue unida a la Iglesia profesante. Se decía, que era para dar honor a Cristo y no a los dioses paganos. Durante el siglo VI, el papa instituyó oficialmente la Cuaresma, llamándola “Fiesta Sagrada” y ordenándola al pueblo, mandó que se abstuvieran de comer carne durante este periodo.
     
    Naturalmente, la gente que no entiende el misterio de todo esto, piensa que el periodo de la Cuaresma y los días de “abstención” son de origen cristianos. La realidad es que la Biblia y la historia antigua enseñan todo lo contrario.
     
     
     
     

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