Buscar el momento oportuno para preguntar
Cuando el Imam Áhmad viajaba para hacer la peregrinación a La Meca, iba acompañado de su familia, en La Meca las personas salían para hacerle preguntas, pero los familiares del Imam les decían: “Busquen al Imam Áhmad en su casa (en Bagdad), porque no está aquí para responder”.
¿Por qué la familia les decía esto a quienes tenían preguntas? Porque el Imam estaba haciendo su peregrinación, si se ponía a responder no podía completar adecuadamente sus actos de adoración, estaba en tiempo de Hayy, no de dar clases.
Con esta historia nos damos cuenta de lo importante que es respetar el tiempo de la persona a la que queremos preguntar, hay que buscar los mejores momentos para interrogarlo, no cuando está en la puerta de la mezquita o en un almuerzo familiar en su casa.
Con la irrupción de las nuevas tecnologías nos hemos vuelto muy groseros con los tiempos de los demás, también hay quienes los llaman por la madrugada para hacerles preguntas, eso no es correcto. Lo mejor es asistir a las charlas de la mezquita y preguntar en ellas, es el mejor tiempo, o por lo menos pedirles con respeto que contesten a las preguntas y ser pacientes.
Hay personas que hacen de todo por conseguir el número WhatsApp de un Shaij para preguntarle en privado, y luego se enojan porque no le contestan lo suficientemente rápido. Hace unos años vi el Facebook de un Shaij, donde personas le hacían consultas larguísimas y luego mandaban mensajes diciéndole: “¿Por qué no contesta? ¡Conteste! ¿Está ahí? Ah, pero a fulano sí le contestó, ya veo que la gente tiene razón al decir que usted es un engreído”. etc. ¡Subhán Al-lah!, hay que tener rahma con los Shaijs, en ocasiones no tienen tiempo de responder la cantidad de mensajes que les llegan por las redes sociales. Este punto está relacionado con el siguiente.
Escuchar la respuesta
Esta recomendación va en doble sentido: por un lado, tómese el tiempo de escuchar lo que la persona tiene que responder. A veces queremos un sí o un no como respuesta, pero esto no es posible siempre, una buena respuesta islámica tardará unos minutos, porque además debe incluir los adilah (plural de dalil – evidencias), y en ocasiones una buena respuesta puede terminar en un pequeño conversatorio sobre el tema. Si usted está apresurado y no quiere que quien responde se extienda, pregunte en otra ocasión.
Escuchar la respuesta también tiene que ver con prestar atención a lo que se está diciendo, ¿cuántas veces vemos personas que preguntan algo y cuando se les está respondiendo están pendientes de su teléfono celular? No prestar atención al interlocutor se considera una grosería.
Tener pudor al preguntar
En una ocasión, estaba escuchando la charla de un Shaij muy reconocido y él abrió un espacio para preguntas, una hermana alzó la mano y empezó explicando una enfermedad que tenía por la cual su ciclo menstrual estaba alterado, pero luego empezó a dar una serie de detalles íntimos que hizo sofocar a todos los presentes.
Este punto aplica en especial para temas de Fikh o asuntos personales, quien pregunta debe dar la información suficiente para asegurarse de obtener una buena respuesta, pero sin excederse de tal manera que avergüence al interlocutor. Recordemos que el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo: “La fe consta de sesenta o setenta y tantos grados, el más sublime es el testimonio: no hay más divinidad salvo Al-lah; y el menor de estos grados es retirar los obstáculos del camino. Así mismo, el pudor y el recato es uno de los grados de la fe”.
Espero que estos consejos sean útiles para toda la comunidad. In sha Al-lah, en una próxima ocasión estaré escribiendo sobre la Sunnah para responder preguntas islámicas.
- Sección:
Comunidades musulmanas


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