Existen páginas de doctores virtuales donde usted describe sus síntomas y le sale un diagnóstico y una receta médica. ¿Qué tan confiables son?
Con las preguntas islámicas sucede lo mismo, si usted googlea “¿puedo hacer oración sin ablución?”, le saldrán más de mil resultados, muchos de ellos distorsionados, y ¿cómo sabe usted cuál es el confiable?
No hay que preguntar en Google, ni mucho menos en Facebook, cosas como “¿puedo dirigir la oración siendo mujer?”. Son preguntas que causan fitna y que además llaman a los opinadores: “yo creo”, “yo pienso”, “en mi criterio”, son cosas que se leen en Facebook y que van en contra de la Sunnah sobre responder preguntas islámicas. Hacer preguntas islámicas en Facebook es el equivalente virtual de pararse en la mitad de una plaza pública y gritar sus problemas, para ver si de casualidad pasa alguien que pueda ayudarle.
La red ha causado algunos estragos en la humanidad, uno de ellos es la pérdida de respeto por el conocimiento real; recuerde: Internet es una fuente de información, no de conocimiento. Y esta sentencia nos lleva al siguiente punto: pregúntale al que sabe.
Pregúntele a quien sabe
Imagínese la siguiente escena: tiene el tubo del lavamanos roto, hay agua por doquier en su casa y llama a su tío, que no es plomero sino psiquiatra, para que le diga qué hacer. ¿Qué puede pasar? Tal vez su tío, por experiencia, sepa hacer algún arreglo provisional, aunque lo más probable es que no le dé un buen consejo.
Sucede lo mismo con las preguntas islámicas, no hay que preguntarle al mejor amigo, por más amor que le tengamos, o al hermano con el que siempre rezamos en la mezquita, hay que preguntarle al que sabe. Puede que el que sabe también sea nuestro amigo, si ese es el caso, ¡alhamdu lil-lah! Sin embargo, lo importante es elegir bien a quién preguntarle.
Lo más recomendado es preguntarle a un Shaij [que conozca el Islam a fondo], es verdad que en nuestras comunidades no hay muchos, a veces no hay ni uno solo, entonces se recurre a personas que tengan estudios islámicos.
En este punto es importante saber quién tiene estudios y de qué tipo, algunas veces pensamos que porque un hermano vivió en un país de mayoría musulmana o proviene de allí tiene conocimiento, pero eso no siempre es correcto. Lo mejor es asegurarse, pero no preguntándole a otros o fomentando el chisme, pregúntele directamente al implicado, no hay nada de malo en decirle: “¿Tienes estudios islámicos? ¿Qué estudiaste y dónde?”.
En el caso de que no tengamos tampoco un hermano o hermana que tenga algún tipo de estudios islámicos, entonces podemos recurrir a alguien que se mantiene estudiando, que asiste a la mezquita regularmente, que es una persona que conoce del Islam y lo aplica, por muy poco que sea, sabemos que esa persona está intentando seguir el mejor camino, el de la Sunnah.
Hay que verificar que la persona a quien le preguntamos ha buscado su conocimiento de fuentes fiables, al menos de los libros que son reconocidos como tales, navegar en internet no es buscar conocimiento y la red no es confiable. Recuerde lo que el Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) dijo: “Al-lah no retira el conocimiento extrayéndolo del corazón de los hombres, sino que se lleva a los sabios. Cuando los sabios desaparecen la gente toma por guía a los ignorantes, quienes emiten sentencias sin conocimiento. Están en el error y conducen al error a los demás” (Tirmidhi). Y el Corán dice (lo que en español se interpreta así): {¿Acaso es igual el que sabe al que no sabe?} [49:9].
También es muy importante respetar a la persona a la que le preguntamos, y eso incluye no interrumpirla cuando este respondiendo, lo mejor es escuchar.
Continúa en la parte 2...
- Sección:
Comunidades musulmanas


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