Para la mujer

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Reflexiones sobre el Adhan y su significado (Parte 4 de 5)

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 Haia ‘alas-salah, haia ‘alal falah

Estas dos frases son las que siguen a las dos Shahadas en el Adhan. La mención de la oración luego del testimonio y declaración de fe es una clara confirmación del orden de los pilares prácticos del Islam, como fueron mencionados en los hadices donde fueron citados.

El ser humano, por su inclinación natural, da preferencia a esta vida en detrimento de la del más allá, antepone el placer momentáneo al que recibiría en la eternidad, sin olvidarnos de que esta percepción está fundamentada, además, en que es en esta vida en la que vive y es la que siente, mientras que la del más allá es una promesa veraz de la cual solo ha escuchado. Es más que obvio que exista esta inclinación en el hombre, ya que se le presta más atención a lo que se ve y experimenta que a aquello de lo que únicamente se oye hablar, por lo que descuida su creencia en la otra vida. Por esta razón es que en el Adhan se menciona “Haia ‘alas-salah, haia ‘alal falah” para recordarle a la gente en sus trabajos, negocios, casas o cualquier lugar donde se encuentren que deben buscar el balance entre esta vida y la del más allá, de la manera en que fue enseñada por Al-lah, Glorificado y Exaltado sea, en el Corán cuando dijo (lo que se interpreta en español): {¡Oh, creyentes! Cuando se convoque a la oración del día viernes, acudid al recuerdo de Al-lah y abandonad el comercio, pues ello es lo mejor para vosotros. ¡Si supierais!} [Corán 61:9]; (lo que se interpreta en español): {¡Oh, creyentes! Que vuestros bienes y vuestros hijos no os distraigan del recuerdo de Al-lah. Y sabed que de quienes esta sea su situación serán los perdedores} [Corán 63:9]; y (lo que se interpreta en español): {Al-lah permitió que fuesen erigidas y honradas las mezquitas para que se invoque Su nombre, y en ellas Lo glorifiquen por la mañana y por la tarde, hombres a los que ni los negocios ni las ventas los distraen del recuerdo de Al-lah, la práctica de la oración prescrita y el pago del Zakat, pues temen el día en que los corazones y las miradas se estremezcan [el Día del Juicio]} [Corán 24:36-37]. En estos aleyas Al-lah, Glorificado y Exaltado sea, insta al ser humano a que logre ese balance entre esta vida y la otra, y le muestra el camino. En el último verso notamos cómo es que se enaltece el nombre de las personas a quienes va dirigido, esto porque ellos no son de los que se encierran en la mezquita y se la pasan rezando todo el día, no; se los menciona con estas nobles características porque ellos, además de ser personas muy ocupadas por sus labores y actividades diarias, recuerdan a Al-lah, hacen la oración y pagan el Zakat, es decir, que esta vida no los distrae del más allá, y la otra no los hace olvidarse de sus obligaciones y deberes mundanos.

El llamado que alza todos los días cinco veces el muecín: “Haia ‘alas-salah haia ‘alal falah”, es una evidencia de la moderación del Islam y del equilibrio que quiere que sus seguidores establezcan entre esta vida y la del más allá. Como en nuestra religión el trabajo y toda acción que beneficie al individuo y a los demás, y obviamente que sea Halal (lícito), por lo que el musulmán, antes de llegar la hora de la oración, se encuentra en adoración, y cuando esta es anunciada, escucha y repite el llamado y se dirige a cumplir con ella, entra en otra forma diferente de adoración. Una vez termina, sale de esta y regresa nuevamente a su adoración anterior para continuar con ella.

Una de las cosas que más le gusta a la gente del Islam en general y las atrae, es el principio de moderación sobre el que se fundamenta, que aunque pretende sembrar conciencia en el ser humano sobre la muerte, una realidad de la que nadie puede escapar, y animarlo al encuentro con Al-lah cuando ese momento llegue, no pretende que este sentir y deseo opaque lo maravilloso de esta vida y todas las bendiciones que nos ha concedido nuestros Creador. Enseña que hay que ser responsables y que debemos darle la prioridad a cada cosa según su importancia y la necesidad que se tenga.

“Haia ‘alas-salah, haia ‘alal falah” es un llamado que renueva la fuerzas del creyente para que pueda soportar los ataques del demonio que busca por todos los medios alejarlo del recuerdo y adoración de Al-lah, en especial la oración. Al responder a esta invitación yendo a la mezquita y cumpliendo con la oración en ella, se está fortaleciendo el ser y venciendo esta batalla. El Adhan es escuchado por mucha gente cuando es entonado, pero solo algunos de ellos son los victoriosos, es decir, los que responden, y otros son los vencidos, o sea, los que se quedan relegados. Son unos cuantos los que al oír este llamado dejan todo lo que están haciendo y se dirigen a cumplir con su obligación para con Al-lah en congregación, otros la hacen en su casa o en el lugar donde se encuentran, pero en su tiempo, mientras que hay quienes la dejan para más tarde, y algunos definitivamente obvian esta invitación y no hacen la oración. De la respuesta que las personas den al Adhan se sabe en qué grado o nivel se encuentran, pues por medio del llamado se sabe quién es el creyente, quién el incrédulo y quién el hipócrita. Esto porque la fe sale a relucir a la hora de cumplir con una obligación para con Al-lah. Dijo Al-lah Glorificado y Exaltado sea (lo que se interpreta en español): {Por cierto que triunfarán los creyentes que observen sus oraciones con sumisión, se aparten de las banalidades, paguen el Zakat, se preserven de cometer adulterio o fornicación, y solo cohabiten con sus esposas o con sus esclavas, pues ello no es censurable. Y [sabed que] quienes lo hagan con otras mujeres serán trasgresores. [También triunfarán quienes] Devuelvan los depósitos que se les confían y respeten los acuerdos que celebran, y cumplan con las oraciones prescritas} [Corán 23:1-9].

La oración es el segundo pilar práctico del Islam, sin el cual el Islam de una persona no está completo y no es válido. Cada vez que se establece la oración se está renovando el arrepentimiento y purificando al individuo interna y externamente, además de fortalecer el cuerpo y el espíritu del musulmán. Con la oración se expían los pecados menores, se recuerda el día en que seremos expuestos ante Al-lah y se cumple con una de las condiciones para la salvación en ese día.

Dijo Al-lah, Glorificado y Exaltado sea (lo que se interpreta en español): {¡Ay de los que oran y son negligentes en sus oraciones [realizándolas fuera de su horario], y solo las realizan para hacerse ver} [Corán 107:4-6].

Al-lahu Akbar, Al-lahu Akbar

Con el Takbir –como se conoce a esta fórmula: Al-lahu Akbar, Al-lahu Akbar–, es con lo que se da inicio al Adhan, y se repite antes de que este acabe. En él se establece que no hay nada más grande y superior que Al-lah –por eso se lo traduce como: “Al-lah está por encima de todo”, más que simplemente decir: “Al-lah es el más grande”–, esto acorde a lo que se menciona en el Corán (lo que se interpreta en español): {Él conoce lo oculto y manifiesto, es Grande y Sublime} [Corán 13:9].

Como al final el que invita a la adoración, por medio del llamado que realiza el muecín, es Al-lah, es más que lógico que este inicie con el Takbir, para que le quede bien claro a todo aquel que lo escucha que Al-lah está por encima de todo cuanto existe, y más aún, de todo lo que pueda interponerse en el camino de la gente o la ocupa y distrae para que no responda a esta invitación. Dijo Al-lah, Glorificado y Exaltado sea (lo que se interpreta en español): {Todo cuanto existe en los cielos y en la Tierra glorifica a Al-lah, Soberano, Santísimo, Poderoso y Sabio} [Corán 62:1].

 

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