La legislación sobre la herencia (parte 3 de 5)

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Sexto: Herencia por alianzas o común acuerdo

Algunos juristas de la escuela Hanafi de jurisprudencia sostienen que las herencias por alianzas o común acuerdo serían válidas, pero estarían subordinadas a las partes prescritas y otras dispuestas inicialmente por la Shari’a. Ellos sostienen que la aleya (que se interpreta en español): {y sabed que Al-lah ha prescrito en Su Libro que vuestros parientes tienen más derecho a la herencia que vuestros hermanos en la fe} [Corán 8: 75] no abroga a la aleya (que se interpreta en español): {a cada uno lo hemos designado heredero de lo que dejen sus padres y sus parientes más cercanos. Y a aquellos con quienes hayáis concertado algún pacto, dadles su parte. Al-lah es testigo de todo} [Corán 4:33], pero que la primera aleya da prioridad de herencia a los familiares sobre la herencia de los aliados o de común acuerdo.

El Islam también canceló la herencia por la emigración o la que resultó del “hermanamiento” que temporalmente había dispuesto el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, en respuesta a una circunstancia específica. Desde entonces, las relaciones consanguíneas o de matrimonio se volvieron la base de la herencia, y así seguirán hasta el Día del Juicio. Al-lah dice (lo que se interpreta en español): {y sabed que Al-lah ha prescrito en Su Libro que vuestros parientes tienen más derecho a la herencia que vuestros hermanos en la fe.} [Corán 8: 75]

Séptimo: Calculando las partes asignadas a los herederos

La ley islámica divide la herencia en partes obligatorias y partes de los parientes varones (variables). Las partes obligatorias (fijas) son la base de la herencia y deben ser el punto de partida de la división de la herencia, estas deben resolverse y definirse antes que las demás. El Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, ordenó: “Dad las partes prescritas a sus dueños y el resto es para el familiar varón más merecedor”. Estas partes prescritas y obligatorias están fijadas en mitades, tercios, cuartos, sextos, octavos, etc. Así de minuciosa es la prescripción legal, y el Islam se destaca por tal minuciosidad y detalles al tratar las herencias.

El estudio de estas partes fijas y detalladas se denomina ‘ilm ul fara’id (ciencia de las herencias prescritas) pues estas partes de la herencia han sido prescritas y detalladas en el Sagrado Corán: Al-lah dice al concluir las aleyas sobre herencias y legados (lo que se interpreta en español): {Es un precepto de Al-lah. Al-lah es Sabio, Omnisciente} [Corán: 4:11]; luego el Corán enfatiza sobre las obligatoriedades de respetar estas particiones detalladas y las llama “límites” que no se deben traspasar ni manipular. Al-lah dice (lo que se interpreta en español): {Estos son los dictámenes de Al-lah. A quien obedezca a Al-lah y a Su Mensajero, Él lo introducirá en jardines donde corren los ríos, y donde vivirán eternamente. Éste es el éxito grandioso. Pero quien desobedezca a Al-lah y a Su Mensajero y no cumpla con Sus dictámenes, Él lo introducirá en el Fuego donde permanecerá eternamente y sufrirá un castigo humillante.} [Corán 4:13-14]

Octavo: La inclusión misma de los familiares

Todos los familiares están incluidos en la distribución de una herencia, hombres y mujeres, niños y adultos. Incluso un feto en el vientre de su madre goza de una parte que se le debe guardar hasta que nazca, pues puede tener un parentesco más cercano y estar en mayor necesidad que otros. Los familiares ricos y pobres están incluidos, la herencia tiene implicaciones morales, sociales y religiosas para mantener los lazos familiares, y no es una mera relación económica material.

Si los familiares ricos desean donar su parte de la herencia, lo pueden hacer, pues tienen la libertad de disponer de sus propios bienes como vean conveniente. No se hace ninguna distinción entre niños y adultos o entre hermanos mayores y menores; sus partes de la herencia son iguales siempre que su cercanía consanguínea al difunto sea igual.

La herencia islámica incluye a los cónyuges aunque entre ellos no sean parientes consanguíneos, debido a la importancia capital que el Islam le da al matrimonio, por los fuertes e íntimos lazos que surgen entre el esposo y la esposa y por la preocupación islámica por la sacralidad del matrimonio, por el sacrificio, la fidelidad y la cooperación que se da entre los esposos.

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