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La virtud de la paciencia (parte 2 de 2)

La virtud de la paciencia (parte 2 de 2)

Por supuesto, también se debe acudir a Al-lah, Glorificado sea, porque Él es la fuente de todo, y solo a Él se Le debe pedir lo que necesitamos en nuestras vidas. “… a todo aquel que tenga paciencia, Al-lah le otorgará paciencia, y nadie nunca recibe nada mejor y más generoso que la paciencia” (Bujari y Muslim).
La oración y la paciencia
La oración, por su parte, es esencial, no solo por ser uno de los actos de adoración obligatorios y continuos, sino porque uno de sus requisitos es la tranquilidad. El Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) una vez estaba en la mezquita y un hombre llegó y rezó; el Mensajero de Al-lah lo vio y le dijo: “Repite tu oración”. El hombre rezó una vez más y, cuando hubo terminado, el Mensajero volvió a decirle: “Repite tu oración”. El hombre rezó por tercera vez y, cuando terminó, el Profeta le dijo: “Vuelve a rezar”. El hombre respondió: “Por Al-lah, no sé qué estoy haciendo mal”, y el Profeta le respondió: “Te has apresurado en la oración”, queriendo decirle que no la había hecho con calma sino con prisa.
La calma, la tranquilidad, es una manifestación de la paciencia; el mundo actual está repleto de estrés, produce ansiedad, la cual lleva al impulso y este al consumo, y la economía se sustenta en esta cadena. Para desarrollar la paciencia como un rasgo de nuestra personalidad, es necesario cultivar la serenidad, que es fundamental para poder realizar apropiadamente las cinco oraciones diarias; por ello, la oración en el Islam, además de ser uno de los principales actos de adoración y uno de los que más nos acerca a Al-lah, es también un entrenamiento en paciencia y disciplina, calma y sosiego.
Regala paciencia a otros
Imagina la paciencia como una plata. Para que una planta esté bien hay que mantenerla, regarla, podarla, etc., así mismo es la paciencia, que es uno de los dones de Al-lah más preciados para el creyente; pero si no te esfuerzas por conservarla, se puede perder.
Cuando hayas logrado obtener este don tan preciado, recuerda que siempre hay que perfeccionar todo lo que hacemos, y tener paciencia es una de los requisitos para lograr el Ihsan (el nivel más elevado de adoración a Al-lah: adorarlo como si Lo estuviéramos viendo). Debemos poner en práctica la paciencia todos los días, no dejar que se pierda, y ayudar a otros a desarrollarla también: {Recuerden la gracia de Al-lah cuando los hermanó uniendo sus corazones…} [Corán 3:103].
Compartir tu experiencia con otros, guiarlos y ofrecerles apoyo puede ser muy útil para que también se interesen por cultivar la paciencia en sus vidas. Recuerda que el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nos enseñó que un verdadero creyente es aquel que quiere para otros lo mismo que para sí mismo, y que aquél que da un buen ejemplo que es seguido por otros, recibirá una recompensa doble.
 

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