Nada mata más la productividad que levantarse a comenzar el día a las 10 a.m., o levantarse apenas a tiempo para vestirse y salir corriendo al trabajo, para llegar desaliñado y desorganizado. Tratas de cumplir tu agenda, pero antes de que te des cuenta, es hora de cenar, y luego la oración del ‘Isha, y sientes frustraci&oacut..
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